Para saludar el año reproduzco un artículo de Juan Freire, que me ha hecho mucha ilusión, publicado en adn en el que trata de uno de nuestros proyectos de investigación recientes y me cita en un par de ocasiones:
La piel digital de las ciudades
Juan Freire / 03 de Enero de 2008
Como explicaba José Luis de Vicente hace poco en Elástico y El Cultural, la información lleva ya muchos años vistiendo algunos muros de nuestras ciudades:
En 1928, el New York Times instaló sobre la fachada de su sede en el corazón de Manhattan el “ticker”, un dispositivo mecánico que permitía mostrar a los peatones los titulares de las noticias que iban llegando a su redacción. Por primera vez, los flujos de información se convertían en arquitectura, en parte del paisaje urbano. Se trataba del primer paso hacía la avalancha de textos e imágenes en movimiento que caen hoy sobre los turistas en Times Square.
La publicidad en los espacios públicos ha sido posiblemente la primera intervención a gran escala para ofrecer “información” pública. Por supuesto es discutible el valor que estas capas de información publicitaria ofrecen a los ciudadanos. Así surgen polémicas como la que se ha originado en Sao Paulo por la ordenanza municipal que obliga a la retirada de todo tipo de publicidad en espacios públicos, y sobre la que hablamos aquí.
Pero lo que en 1928 era solo una intervención experimental y la publicidad convirtió en una herramienta de márketing, se transforma con la llegada de Internet y de las redes de telecomunicaciones móviles en una opción para la reapropiación de los espacios públicos urbanos por parte de los ciudadanos. En una nueva realidad híbrida, en que lo físico y lo digital se funden en un único espacio, se hace cada vez más urgente el diseño de infraestructuras y servicios para la construcción de capas de información digital sobre los espacios físicos. En España, el colectivo Hackitectura.net, desde Sevilla, son pioneros trabajando en esta línea y reinventando el concepto de arquitectura. Uno de sus miembros, José Pérez de Lama, aka osfa, publicaba en mayo de 2007 en la revista Neutra un artículo sobre Espacio público y flujos electrónicos. Acerca de ciertos recursos urbanos intangibles. Citando a Henri Lefebvre y su The Production of Space realiza una propuesta sorprendente procediendo de un arquitecto, pero especialmente lucida dado que sustituye la centralidad de lo tangible en los espacios públicos por lo intangible, la peil digital que recubre nuestras ciudades:
La arquitectura, en su sentido más tradicional, es relevante, pero no central. El espacio, en el sentido que le daría al término Lefebvre, se construye, sobre todo, con componentes que aquí podríamos llamar intangibles: flujos electrónicos, interfaces, audio, proyecciones, palabras, cuerpos, el paisaje en que nos emplazamos. … La combinación de tecntónica y electrónica …
Como el mismo Pérez de Lama plantea en “Como el agua”, los flujos de datos se convierten en la ciudad contemporánea en el equivalente al agua en la antiguedad.Un recurso imprescindible que necesitamos de forma ubicua y continua para que la vida urbana se pueda desarrollar en condiciones óptimas:
Podemos comparar los flujos electrónicos en la metrópolis contemporánea con el agua en las ciudades antiguas. En las primeras ciudades del Neolítico, en las ciudades de Roma o del Islam en Al Andalus, la ingeniería y la arquitectura modulaban el flujo del agua en el campo y la ciudad, para hacer posible la agricultura y, de camino, nuevas formas de vida. Una arquitectura del agua organizaba las ciudades y el campo. Como ocurría en las huertas y jardines de la ciudad histórica, los flujos electrónicos atraviesan hoy la ciudad contemporánea, dando lugar a nuevas formas de vida: nuevas relaciones entre seres humanos y máquinas; entre personas y comunidades, próximas y lejanas, con el tiempo y el espacio, con nosotros mismos. La llamada Sociedad Red se ha convertido en una de las principales fuentes de riqueza social y de transformación del mundo.
Consecuentes con esta flosofía el colectivo Hackitectura.net ha realizado ya una primera propuesta para un espacio público real en que esa piel digital se diseñe de un modo explícito. Es el caso de la propuesta para la Plaza de las Libertades en Sevilla que han desarrollado en Un jardín de microchips, una wiki-plaza, en las Jornadas de Media-Arquitectura celebradas en Sevilla en Mayo de 2007.
Los flujos electrónicos, acariciadores o amenazantes, han transformado la metrópolis. Su presencia ubicua nos invita a pensar en nuevos espacios públicos en los que la danza de átomos y bits cree nuevas formas de belleza y de lugar a nuevos potenciales de emancipación.
En este proyecto el diseño urbano, además de estructuras arquitectónicas, jardines o mobiliario, incluye toda una serie de infraestructuras de telecomunicaciones, interfaces y sensores que permiten hacer visible la capa digital a la vez que invita a los propios usuarios de ese espacio a ser los protagonistas de su construcción.